martes, 2 de septiembre de 2014

NIGHTMARE

NIGHTMARE
Un niño duerme en su cama, lleva un par de horas dormido. No hay nada que lo moleste o que perturbe su sueño, es feliz. Se siente protegido, no ha madurado pero se cree independiente.
Vive con su padre, es feliz. Vive con su madre, es feliz. Tiene dos hermanos, ¿Qué más se puede pedir?
Su cama es suave; fácil de conciliar el sueño. Sus cobijas, sabanas y demás están tibias, perfectas para las noches frías. Tiene la más grande fe en un Dios, uno vivo y real para él; le gusta orar, se siente seguro haciéndolo. Su novia lo quiere, sus amigos lo aprecian, sus padres lo aman, sus abuelos lo adoran y sus hermanos lo ven como un ejemplo a seguir. El niño duerme en su cama, con la tranquilidad de un bebé.  Está en un lapso profundo de sueño, siente que está solo en su habitación. Pero, está equivocado, a pesar de que solo hay una cama, solo su cuerpo está en dicha cama y no hay más cuerpos  humanos o físicos en esa habitación.
Una sombra avanza en medio de la oscuridad de la habitación, está dispuesta a llevarse el alma de aquel muchacho; se la quiere llevar hasta el último círculo del inframundo. Cada vez se acerca más y más, el ambiente se hace muy pesado y el muchacho lo nota. Abre los ojos y ve a ese espectro maldito avanzar hacia él, un escalofrió recorre su cuerpo y aterrorizado toma una bocanada de aire; está dispuesto a gritar. Pero, la sombra lo ataca, toma su alma y lo empieza a arrastrar, el joven no puede gritar, siquiera puede hablar, un sudor frio recorre su frente. Siente como el ambiente se calienta cada vez más. Está a punto de morir, su alma se consume.
Ya no tiene salvación.
Lo que él no sabe, es que, aún no ha despertado.

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