Cierto día, quise dibujar algo. Tenia ganas de hacer algo productivo, tenia papel blanco y fino, un lápiz puntiagudo y bueno, además de un millar de ideas por resumir en un trazo en el papel.
Imaginé que yo podía ser quien y cómo yo quisiera y estar en donde y cuando quisiera, imagine un mundo paralelo, algo bastante interesante. Imaginé un lugar donde las aves eran flores y las flores volaban, un lugar en donde podía oler a un bello colibrí y perseguir a mas de un tulipán, un lugar en donde podía acariciar a más de un tiburón y pescar cientos de perros y gatos. Un mundo en donde yo era el villano, podía acabar y destruir vidas a mi gusto así como también un héroe y salvar a todos, por supuesto, después de quedarme con la chica. También era un mago; uno hábil y un poco gitano, entonces me imagine como un cavernícola, alguien que inventaba el fuego y diseñaba la rueda, luego unos años después era un faraón, un rey Tutankamon. Unos instantes después inventaba la electricidad, descubría la gravedad, un poco después estaba en un futuro muy lejano: patinetas voladoras, autos que levitaban, un parpadeo después y vivía un holocausto asqueroso. Vidas sin cuerpo, almas sin cárcel; era algo tenebroso, un poco gótico y si se puede decir, algo increíble e interesante para mi gusto.
Así que ya imagine otro mundo, otro tiempo, ahora quiero ser otra persona. Seré Adán, seré Caín, seré aire, seré mar, seré vida y seré quien yo quiera ser... tengo mi pensamiento. Perfecto, ¡ya se que dibujar! ya se como me voy a expresar; tomo el lápiz con mi mano sudada y temblorosa de la emoción, infinidad de sentimiento. Muchas emociones sin nombre recorren mi cuerpo como si de un escalofrío se tratara así que mano firme... y para mi sorpresa... ya está usada, en ella está escrito lo que acabas de leer.
FIN.
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